Cuando la Iglesia deja de predicar el arrepentimiento ¡cualquier cosa vale!

Rev. Steve Williams | 9 de octubre de 2017

(barbwire.com) – Ya cuando una persona o grupo deja de creer en un estado de recompensas y castigos futuros, lo más probable es que ese individuo o grupo no busque la salvación por Cristo Jesús, y muy probablemente determinará que no tiene pecados de los cuales arrepentirse.

Parece que una gran parte de la Iglesia actual ha abandonado la predicación del arrepentimiento y la salvación, y ha adoptado un nuevo enfoque en el que no hay necesidad de arrepentimiento, sino que sólo se requieren buenas obras y una aceptación nominal de las enseñanzas de Cristo.

Una mayoría inmoral de los Estados Unidos ha desechado el comportamiento honesto y moral a favor de una indulgencia egoísta y autogratificante. Sin importarles el bienestar general de la nación, estos son llevados de aquí para allá por los vientos del cambio, y hacen descarriarse a las multitudes por un paisaje siempre cambiante de conducta antisocial, ofreciendo poca o ninguna esperanza a nuestra descendencia. Esta mayoría inmoral desea silenciar a la minoría moral, formada, según ellos, por traficantes de odio, por los que son políticamente insensibles, los intolerantes y los santurrones.

En realidad, ahora tenemos una religión nacional en los Estados Unidos, una que es politeísta y brinda una sombra protectora a nuestra sociedad que es cada vez más polifacéticamente perversa. Una cultura en la que todo vale y, como escribiera Cole Porter en 1934: «El mundo se ha vuelto loco hoy, y hoy lo bueno es malo». [1]

Cero que no hay duda de que lo que una vez se consideró saludable, venerable y digno de esfuerzo por parte de la mayoría de los americanos, ahora se estima que es tonto y depreciable. La Biblia, que era respetada como depositaria de la Justicia de Dios, ha sido ridiculizada, objeto de burlas y diluida, para hacer que los pecadores (pecadores fuera y dentro de la Iglesia) se sientan cómodos en las transgresiones que practican.

Sin embargo, a pesar de todo, la Biblia nos manda a que nos arrepintamos. [2] Ahora bien, si el pecado ha sido eliminado, entonces no hay nada de qué arrepentirse, o al menos esa es la cuesta resbaladiza que han tomado las enseñanzas de los inmoralistas de hoy.

Cada comportamiento pecaminoso tiene un grupo o movimiento que defiende su causa, para defender su puesto en los Estados Unidos, sin que les importe adónde nos va a conducir eso, sino solamente que parezca y se sienta correcto. Los Estados Unidos se hallan en la misma condición que Israel en el tiempo de los Jueces, en que «cada uno hacía lo que bien le parecía». [3]

Cuando no hay una regla de oro para medir la conducta individual o de un grupo, entonces la ley de la tierra es: todo vale. Durante muchas décadas este país siguió la verdadera Regla de Oro del comportamiento, la Biblia, ahora ha sido relegada por muchos, en este país y por todo el mundo, al papel de una orden de ministrar a los sin hogar, a los hambrientos y los desposeídos, lo cual es una parte del ministerio del Evangelio de Cristo.

No obstante, debido a la visión limitada de la mayoría inmoral, han omitido una profunda declaración del propio Dios: Santos seréis. [4]  Los Estados Unidos de América han remplazado (en una buena medida) la justicia con la afrenta, como dice el libro de Proverbios de manera tan certera: «La justicia engrandece a la nación; mas el pecado es afrenta de las naciones».  [5]

Muchos en nuestro país han caído en esa categoría innoble prevista por el Presidente John Adams:

Mientras nuestro país no sea contaminado con los principios y maneras que producen desolación en muchas partes del mundo, mientras siga siendo sincero e incapaz de una política insidiosa e impía, tendremos la mayor de las razones para regocijarnos en el destino que nos ha asignado la Providencia. Pero si el pueblo de los Estados Unidos alguna vez se vuelve capaz de de esa gran simulación de los unos para con los otros, y hacia las naciones extranjeras, que asume el lenguaje de la justicia y la moderación mientras practica la iniquidad y la extravagancia, y muestra de la manera más cautivadora una imagen de candor, franqueza y sinceridad mientras se alborota en la rapiña y la insolencia, este país será la habitación más miserable del mundo, porque no tendremos un gobierno dotado con un poder que pueda contender con las pasiones humanas irrestrictas por la moral y la religión. La avaricia, la ambición, la venganza o la osadía romperán las ataduras más fuertes de nuestra Constitución de la misma manera en que una ballena pasa a través de una red. Nuestra Constitución fue hecha solo para un pueblo religioso y moral. Es del todo inadecuada para gobernar a cualquier otro. [6]

Nuestros antepasados comprendían la justicia y el oprobio nacionales, los definieron en reiteradas ocasiones y ofrecen, a casi doscientos cincuenta años de distancia, un sabio consejo para nuestra nación que yerra. Dejaron una abundancia de bondadosos consejos y advertencias para todas las generaciones siguientes, sólo hace falta escucharlos.

Samuel Adams escribió:

Estoy completamente de acuerdo con cierto autor celebrado, en que «La Libertad o la Esclavitud prevalecerán en (una Ciudad o) un País si la Inclinación y Modales del Pueblo lo hacen adecuado para una o para la otra», y por mucho tiempo he estado convencido de que nuestros Enemigos se han propuesto como Objetivo erradicar de las Mentes del Pueblo en general un Sentido de la verdadera Religión y Virtud, con la esperanza de que así les será más fácil esclavizarlo. Ciertamente, mi Amigo, éste es un Tema tan importante para mi Mente que no sé cómo abandonarlo.

La Revelación nos asegura que  «la Justicia engrandece a la Nación»  —a las Comunidades las atienden este Mundo el sabio y justo Gobernante del Universo. Él las premia o castiga de acuerdo con s Carácter general. La disminución de la Virtud pública está acompañada usualmente por la de la Felicidad pública, y la Libertad pública no sobrevivirá por mucho tiempo a la total Extinción de la Moral. «El Imperio Romano debía haberse hundido aunque los Godos no hubieran invadido. ¿Por qué? Porque la Virtud romana estaba hundida». Si yo estuviera seguro de que los Estados Unidos fueran a permanecer virtuosos, me atrevería a  desafiar a l mayor Esfuerzo de los Enemigos por subyugarlos. [7]

Aunque no todo el mundo era cristiano en la era de los Fundadores, la ley de la tierra estaba regida por el comportamiento y los atributos cristianos. Unas veinte décadas atrás una buena parte de la sociedad americana obedecía las restricciones de la Biblia a la naturaleza humana corrupta. No hace muchos años, a la Biblia se le ofrecía aún un lugar un lugar de estudio en nuestros establecimientos de enseñanza secundaria, se decían oraciones a diario en  las aulas desde primer grado hasta 12º. Todo eso ha quedado suplantado, y nos preguntamos por qué nuestro país está como está. Por qué el crimen nos ahoga como olas de un maremoto, por qué hay tumultos en las calles contra la ley y el orden, por qué tantos niños no tienen padre, por qué tantos nacen fuera del matrimonio, por qué tantos son adictos a las drogas y la pornografía.

La razón es que el sentido común de los Mandamientos de la Biblia ha sido echado a un lado, y esa mayoría inmoral ha puesto la Biblia en el latón de la basura. Sí, yo creo que nosotros, como pueblo, debemos y necesitamos retornar a nuestras raíces cristianas, y cada cristiano e iglesia debe buscar a Dios y hacer volver a esta nación de sus caminos perversos. [8]

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[1] Todo vale, de la comedia musical de Broadway Anything Goes [Todo Vale]

[2] (Marcos 1:15) diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio

[3] (Jueces 17:6) En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.

[4] (Levítico 19:2) Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo el Señor vuestro Dios.

[5] Proverbios 14:34.

[6] A LOS OFICIALES DE LA PRIMERA BRIGADA DE LA TERCERA DIVISIÓN DE LA MILICIA DE MASSACHUSETTS. 11 de octubre de 1798.

[7] Carta a John Scollay, Filadelfia, 30 de abril de 1776, The Writings of Samuel Adams: 1773-1777, Recopilados y editados por Harry Alonzo Cushing, Tomo III, página 286.

[8] (2 Crónicas 7:14) Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

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