Tendencia: Hablar sin autoridad

Nena Arias | 16 de agosto de 2021

“En la opinión del insensato su camino es derecho, … El labio veraz permanecerá
para siempre; pero la lengua mentirosa solo por un momento.”
(Proverbios 12:15, 19)

Parece que, en estos días, en nuestro país, se ha convertido en una tendencia que la gente hable y afirme cosas sin ninguna autoridad real, pero que nos impactan de muchas maneras críticas. Hacen afirmaciones basadas en sus emociones, o «lo que piensan o sienten» es la perspectiva correcta o lo que deben hacer.

Todo impacta en el cerebro, y nuestro cerebro es lo que dirige nuestro carácter. Los valores y la información que aceptas es en quién te convertirás. Entonces, aparte del perdón de los pecados y recibir un corazón regenerado a través de Jesucristo, la actividad más importante en la que una persona puede participar es la renovación de su mente para llevarla a niveles más altos de comprensión—y no hay un nivel más alto que la mente de Dios. El apóstol Pablo lo expresa de esta manera en Romanos 12:2, “No se conformen a este mundo; más bien, transfórmense por la renovación de su entendimiento de modo que comprueben cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”.

No permitas que las tendencias del mundo te dicten qué es lo correcto y cómo debes vivir. Busca una autoridad superior que solo se encuentra en Dios, que es nuestro Creador. Con esto, no me refiero simplemente a volverse religioso. Sino al buscar la sabiduría de Dios, adquirirás la forma más elevada de conocimiento conocida por los seres humanos. Él es la máxima autoridad en todos los asuntos. Dios se ha ganado el respeto de ser la máxima autoridad. Lo que dice, lo hace, y podemos contar con su Palabra escrita: la Biblia. Es la fuente más confiable conocida por el hombre. Jesús dijo en Mateo 28:18, “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra”.

Entonces, primero, cuando se trata de emitir un pensamiento u opinión, definamos el tipo de autoridad que los humanos pueden adquirir. ¿Qué califica a una persona para hablar con autoridad? ¿Necesitan un título universitario o de estudios superiores para emitir pensamientos, ideas y conceptos que sean sólidamente verdaderos? Quizás en algunos casos esto sea cierto, pero, en la mayoría de los casos, depende del conocimiento que tenga la persona de lo que está hablando. Deben invertir el tiempo que corresponde para adquirir conocimientos verdaderos. En la vida, las personas siempre tienen la opción de auto educarse. Especialmente en nuestra generación con tanta información al alcance, cualquiera puede llegar a ser verdaderamente conocedor de cualquier tema si sabe pensar críticamente.

Existe una estructura para el pensamiento crítico. No podría describirlo mejor que esta definición de diccionario de la siguiente manera:

“El proceso de pensamiento crítico está asociado con precisión, lógica, profundidad, equidad, credibilidad y claridad intelectual. La palabra «crítico» no se usa para implicar negatividad o pesimismo. El pensamiento crítico simplemente significa que uno no debe aceptar automáticamente la validez de la información que se le da. La definición de pensamiento crítico es un proceso mental de revisión de pensamientos claros y racionales basados en evidencia para llegar a una respuesta o conclusión”.

Lo primero que debe determinar un pensador crítico es la precisión de la información que está considerando. Esto significa acertar, ¿cuál es la fuente de autoridad de la persona? ¿Qué tan confiable es? ¿Qué tan completo y qué tan profundo es? ¿Qué conocimiento tiene la persona de esa fuente? ¿Qué tan creíble es la evidencia o prueba proporcionada sobre el tema? Por cierto, las únicas fuentes verdaderas para sacar conocimiento son Dios o el hombre. Tu elección es, ¿quieres obtener conocimiento de una mente humana limitada y finita o de la mente infinita e ilimitada de Dios?

Hoy en día, parece que demasiadas personas han perdido el importante proceso del pensamiento crítico y son demasiado rápidas para emitir opiniones no investigadas. Les resulta demasiado fácil simplemente repetir opiniones de segunda mano de otros o puntos de conversación de cosas que suenan como si pudieran o deberían ser verdad. Pero cuando se analiza, es simplemente una ilusión o expresar dónde desearíamos estar en lugar de dónde realmente estamos para que sepamos cómo solucionarlo.

Frente a esta confusión, debemos darnos cuenta de que existen verdaderos absolutos, no podemos vivir sin ellos, así que cuanto antes dejemos de negarlos, mejor estaremos como sociedad. No existe “tu verdad” o “mi verdad”. Sólo hay una verdad. En otras palabras, es verdad o no lo es.

Las enseñanzas de Jesús son muy precisas y concisas. No las complica porque quiere que entendamos lo que está diciendo. Lo expresó de esta manera: “Conocerás la verdad y la verdad te hará libre” (Juan 8:32). Y luego lo expresó muy claramente de esta manera: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al padre sino por mí” (Juan 14:6).

¿Quieres estar verdaderamente informado en toda la vida? Estudia la Palabra de Dios y luego podrás tener un buen filtro para estudiar cualquier otra cosa porque la Palabra del Señor será tu ancla.

“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”.
(Juan 6:68)

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