La verdad en acción en 2021

Nena Arias | 4 de enero de 2021

“Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.”

(Juan 8:32)

Tú y yo estamos en una guerra de choque cultural. Estos son tiempos oscuros. La gente no sabe si va o viene. Lo que se necesita desesperadamente es que la luz de la verdad brille en estos días oscuros para que podamos encontrar el camino de regreso a una vida que tenga sentido. No es tu verdad ni mi verdad, sino la verdad de Dios lo que cuenta. Solo sus caminos pueden volver a encarrilarnos como lo hicieron al principio de esta nación.

La naturaleza humana pecaminosa está constantemente buscando ver si puede sacudirse a Dios y hacer lo suyo. El problema es que los caminos del hombre siempre conducen a la destrucción y eso es lo que estamos experimentando con el colapso de Estados Unidos.

Demasiados estadounidenses dejaron de defender los valores estadounidenses hace mucho tiempo y ahora estamos luchando por nuestra propia existencia. Hemos perdido de vista la verdad de Dios. El resultado es que se han desarrollado grandes fisuras en nuestra cultura que han causado grandes divisiones entre nosotros, algunas de las cuales no son negociables, como defender nuestra libertad religiosa. Nuestros asuntos espirituales no son negociables y están entre nosotros y Dios. Ni el gobierno ni nadie más tiene jurisdicción sobre nuestras creencias siempre y cuando nuestras creencias no sean violentas, malignas o lastimen a otros.

Nuestra conciencia debe estar libre para adorar y servir a nuestro Dios. Nada es más importante que eso.

La defensa de la vida en todas las etapas desde el útero hasta la tumba en la muerte natural tampoco es negociable. La vida es sagrada y hay que protegerla y defenderla a toda costa. Los humanos no dan vida, por lo tanto, los humanos no pueden quitarla. Dios deja muy claro que exigirá cuentas por el derramamiento de sangre inocente.

Génesis 9:5-6 “Porque ciertamente por la propia sangre de ustedes pediré cuentas. Pediré cuentas a todo animal y al hombre. Yo pediré cuentas a cada uno por la vida del hombre.  El que derrame sangre de hombre, su sangre será derramada por hombre; porque a imagen de Dios él hizo al hombre.”  Matar vidas inocentes no es negociable, nunca debemos matar intencionalmente a personas inocentes. La pena de muerte para los delincuentes es algo totalmente diferente. También lo es la pérdida de vidas en una situación de guerra.

El fundamento de la civilización es el matrimonio y la familia según la forma en que Dios los instituyó. El matrimonio y la familia deben ser defendidos, no destruidos, redefinidos o ignorados. Esto es fundamental y básico para la perpetuidad de la raza humana. Se sabe que la raza humana se autodestruye, por lo que Dios tiene que intervenir con sus juicios y poner orden una vez más para reiniciarnos. Lo creas o no, sus juicios son su gracia manifestada, de lo contrario, podría dejarnos ir hasta que nos destruyamos a nosotros mismos.

La sexualidad y el género son otro tema no negociable. El lavado de cerebro que está ocurriendo en nuestra cultura con respecto al género está al borde de un comportamiento ridículamente loco. La biología nunca defenderá nada más, excepto que solo hay dos géneros en la raza humana, masculino y femenino. Basta con toda la ridiculez de inventar géneros. Simplemente sé más honesto y admite que eres promiscuo y degenerado en lugar de tratar de justificarlo y hacer que el resto de la sociedad lo acepte a fuerza solo para que puedas apaciguar tu conciencia culpable. Esa conciencia es Dios diciéndote que vas por el camino equivocado en la vida.

Este es un momento crítico en la historia del mundo, las líneas están claramente trazadas. Y en el centro del problema no está la política ni las plagas y las pandemias ni una economía inestable, es la guerra por la VERDAD. La hemos perdido de vista porque hemos dejado a un lado a Dios, quien es la verdad. La idea de que podríamos crear y sostener la vida y este país al no tener que depender más de Dios y su verdad comenzó a circular y crecer durante los últimos 190 años a partir del Segundo Gran Despertar de 1830-40. Fomentó una cosmovisión alternativa y comenzó a suplantar la cosmovisión bíblica a lo grande. Poco después de las décadas de 1830 y 40, en 1859 Charles Darwin publicó su obra titulada, «Sobre el origen de las especies», que introdujo los fundamentos de la Teoría de la Evolución y las instituciones de educación superior la adoptaron y poco a poco hicieron a un lado la cosmovisión bíblica fundamental y la sustituyeron por la teoría de la evolución, que es lo que se enseña hoy.

Demasiados estadounidenses le han dado la espalda a Dios y ya no quieren defender sus valores en la cultura estadounidense, que es lo que nos dio estabilidad. Lo opuesto es la estrategia que se supone que deben seguir los creyentes en Dios para combatir la cultura mundana y no dejar que se apodere de nosotros.

El poder del Evangelio es lo que le dio a Estados Unidos su grandeza y guió nuestra forma de vida. En cambio, hemos hecho lo que dice Romanos 1:18 y hemos “suprimido la verdad” y hemos perdido nuestro camino. Cambiamos a nuestro Dios incorruptible y pusimos nuestra fe en los hombres corruptibles. Dios no tiene más remedio que entregarnos a una mente depravada llena de pasiones desenfrenadas con todo tipo de impurezas viles y deseos del corazón.

Así que ahora, queramos reconocerlo o no, Estados Unidos se ha convertido en un reproche para el Dios de la Biblia. Para revertir esto, debemos participar en luchas obvias para defender la verdad de Dios una vez más. Debemos desenmascarar y rechazar las mentiras en nuestra casa, la escuela, la familia, la iglesia, el comercio, el gobierno, el entretenimiento, el arte, etc.

Llevemos a Dios y su verdad al frente para que pueda ayudarnos a combatir la oscuridad de las mentiras y la cultura de la muerte que ha cubierto nuestra nación. Dios siempre reclama el lugar que le corresponde al timón del universo y de toda su creación. Su verdad nunca muere y él nos juzga por ella. Ese es el estándar para todas las cosas. Dejemos de luchar contra Dios poniendo en acción su verdad absoluta en 2021.

No hay necesidad de confusión, tenemos un mapa que nos guiará en esta guerra cultural. Reconozcamos, de una vez por todas, que la política no nos salvará, los descubrimientos científicos y tecnológicos son meras herramientas. ¡Nuestro mundo necesita a Dios y su Verdad! Esto comienza con el pueblo de Dios viviendo su Palabra en todas las áreas de la vida. Retomemos lo que rendimos al enemigo y demos a Dios el lugar que le corresponde y manifestemos su gloria en nuestras vidas.

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