Dios es nuestro padre

Nena Arias | 19 de junio de 2023

“Padre nuestro que estás en los cielos.”
(Mateo 6:8)

Para crecer saludable en todos los sentidos, todos necesitan un padre amoroso o una figura paterna para guiar y nutrir especialmente en su mundo interior, es decir, espiritual, emocional e incluso físicamente de muchas maneras. Este es el orden de Dios para la familia y para toda la civilización.

¿Alguna vez te has preguntado por qué de todos los nombres con los que Jesús podría haberse dirigido a Dios eligió “Padre”? ¿Por qué no dijo, “Dios Todopoderoso”, o Creador del universo u otro título que fácilmente se aplica a él? Y cuando enseñó a orar a sus discípulos reiteró ese título para enseñarles cómo dirigirse a Dios. Dios tiene muchos nombres y algunos incluso parecen aún más elevados como Yahweh o Elohim, etc. Sin embargo, dirigirse a él como Padre es lo que Jesús prefirió para indicar cuán entrañable o afectuosa es la relación que Dios Padre quiere cultivar con nosotros especialmente desde la venida de Jesús a la tierra, Dios quiso tener más intimidad con nosotros. Ahora quería llamarnos sus hijos.

Un padre es el progenitor, protector y proveedor, pero también es quien da identidad a la familia. Tenemos la identidad de Dios cuando le pertenecemos. Dios ha delegado un papel muy importante a los padres, y manda que los respetemos, por eso incluso designó uno de los Diez Mandamientos a este respecto. El Quinto Mandamiento dice: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se prolonguen sobre la tierra…” (Éxodo 20:12).

La figura paterna en la familia y en la sociedad ha perdido el lugar que le corresponde como fue pensada por Dios. Como resultado, demasiadas personas no tienen una buena imagen o ejemplo en su padre terrenal. Muchos crecen sin un padre en sus vidas, por lo que el término no tiene sentido para ellos o, al menos, tiene una connotación negativa.

En febrero de 2022, la Oficina del Censo informó que: En todo Estados Unidos, los datos indican que hay aproximadamente 18.3 millones de niños que viven sin un padre en el hogar, lo que representa aproximadamente 1 de cada 4 niños estadounidenses. Es obvio que la falta de padre es el problema familiar y social más importante que enfrenta Estados Unidos. ¿Cómo se refleja esta falta de padre en la vida de las personas en cómo se relacionan o no con Dios? Este es un problema serio y se debe llevar a cabo una sanación profunda para tener una relación creciente con nuestro Padre Celestial.

Normalmente, cuando alguien es tu padre, tomas sus características. Es obvio que Jesús presentó a Dios Padre de esta manera, por lo que también debemos esforzarnos por asumir las características de Dios si es que Él es nuestro Padre. Jesús confiaba en que representaba fielmente al Padre ante sus discípulos cuando Felipe le preguntó en Juan 14:8-11, “Le dijo Felipe:—Señor, muéstranos el Padre y nos basta.
Jesús le dijo: —Tanto tiempo he estado con ustedes, Felipe, ¿y no me has conocido? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo, pues, dices tú: “Muéstranos el Padre”? ¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo les hablo, no las hablo de mí mismo sino que el Padre que mora en mí hace sus obras. Créanme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí.”

La Biblia tiene muchos pasajes que claramente se refieren a Dios como nuestro Padre (1 Juan 3:1, Efesios 4:6, Juan 1:12, Gálatas 4:6).

Dios es el creador del cielo y de la tierra y de nuestra vida. Es correcto que nos refiramos a Él como nuestro Padre si le pertenecemos.

Los que no le pertenecen también tienen una figura paterna. Es importante notar que hay una referencia bíblica a otro padre de los que no son de Dios por tener al diablo como Padre. Juan 8:44 dice: “Ustedes son de su padre el diablo, y quieren satisfacer los deseos de su padre. Él era homicida desde el principio y no se basaba en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo propio habla porque es mentiroso y padre de mentira.”

En este pasaje, Jesús se dirigía a los judíos religiosos de su tiempo y claramente les dejaba saber que, aunque practicaban las tradiciones religiosas todavía pertenecían al diablo porque vivían cumpliendo sus deseos carnales en lugar de someterse a la obediencia a Dios.

Dios es un Padre amoroso. Un buen padre terrenal ama a sus hijos y acepta la responsabilidad de su crecimiento. Dios es amor y quiere ser un Padre amoroso para nosotros. Él desea una relación amorosa con nosotros, y nos conviene tener una relación amorosa con Dios.

Dios es amoroso, es indulgente, es paciente para con nosotros.

Conocer a Dios nos ayuda a superar los problemas del padre negativo que podamos haber experimentado en la vida. Si fuiste abandonado por tu padre terrenal, debes saber que Dios Padre nunca te abandonará. Si tu padre terrenal no te proveyó, conocerás a Dios Padre como tu proveedor. Sabrás que tu Padre celestial siempre estará cerca de ti y ha prometido nunca dejarte ni desampararte (Hebreos 13:5).

Aprenderás a acercarte a tu Padre celestial como un niño. Para Él, eso es lo que somos. En pocas palabras, él es nuestro creador y nuestro Padre.

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