El regalo de la eternidad

Nena Arias | 19 de diciembre de 2022

Muchas personas esperan con anticipación una temporada de entrega de regalos o una ocasión especial que se avecina en sus vidas. Probablemente han estado dando pistas a sus seres queridos de lo que les gustaría recibir en ese momento especial, ya sea un cumpleaños, un aniversario o en Navidad, solo para quizás sentirse decepcionados cuando el regalo perfecto con el que han estado soñando no llega. Y si se les concede, pronto o con el tiempo la gran emoción se desvanecerá en el olvido de sus recuerdos y el sentimiento fantástico desaparecerá y comenzarán a construir otra ilusión en sus mentes de la misma manera que la anterior.

En la vida terrenal parece no haber fin a este ciclo solo para terminar con el mismo sentimiento de insatisfacción una y otra vez. La mayoría de las personas no se dan cuenta de que el anhelo de su alma por alcanzar la verdadera felicidad y satisfacción no tiene nada que ver con las relaciones interpersonales o las cosas materiales terrenales, sin importar cuán costosas, exóticas o lujosas puedan ser.

Lo que realmente están sintiendo es el anhelo en su alma que nunca puede ser satisfecho con nada terrenal.

El don más significativo que jamás ha sido dado a la humanidad es el que Dios nos regaló. Es el único don que hace la diferencia en hacer todas las cosas mejores en esta vida y una garantía para la entrada en la que viene, siempre que Su conocimiento se aplique diariamente.

Las siguientes porciones de las Escrituras son sólo un pequeño vistazo del significado de la presencia de Jesús en la tierra hace 2000 años. Toma el tiempo para reflexionar sobre su contenido y hazlos tuyos:

“A Dios nadie lo ha visto jamás; el Dios único que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer.” (Juan 1:18)

“Porque un niño nos es nacido, un hijo nos es dado, y el dominio estará sobre su hombro. Se llamará su nombre: Admirable Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” (Isaías 9:6)

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvo por él. El que cree en él no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios…. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece al Hijo no verá la vida sino que la ira de Dios permanece sobre él.” (Juan 3:16-18, 36)

“Esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que mira al Hijo y cree en él tenga vida eternal…” (Juan 6:40)

“Pero a todos los que Lo recibieron, les dio el derecho (el poder) de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.” (Juan 1:12-13)

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado.” (Juan 17:3)

“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10b)

“Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Como la rama no puede llevar fruto por sí sola si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto. Pero separados de mí nada pueden hacer. Si alguien no permanece en mí, es echado fuera como rama y se seca. Y las recogen y las echan en el fuego, y son quemadas. “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y les será hecho. En esto es glorificado mi Padre: en que lleven mucho fruto y sean mis discípulos. Como el Padre me amó, también yo los he amado; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos permanecerán en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.” (Juan 15:4-9)

“Por tanto, Jesús decía a los judíos que habían creído en él: Si ustedes permanecen en mi palabra serán verdaderamente mis discípulos;” (Juan 8:31)

“Todo el que se extravía y no permanece en la doctrina de Cristo no tiene a Dios. El que permanece en la doctrina, este tiene al Padre y también al Hijo.” (2 Juan 9)

“…para que Cristo habite en sus corazones por medio de la fe de modo que, siendo arraigados y fundamentados en amor, ustedes sean plenamente capaces de comprender, junto con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento para que así sean llenos de toda la plenitud de Dios.” (Efesios 3:17-19)

“A estos, Dios ha querido dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre las naciones, el cual es: Cristo en ustedes, la esperanza de gloria.” (Colosenses 1:27)

“Porque, ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién lo instruirá? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1 Corintios 2:16)

“El que dice que permanece en él debe andar como él anduvo.” (1 Juan 2:6)

“En esto se ha perfeccionado el amor entre nosotros para que tengamos confianza en el día del juicio: en que como él es, así somos nosotros en este mundo.” (1 Juan 4:17)

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17)

“Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios.” (Romanos 8:19)

Como puedes ver, el significado de la Navidad está allí para nosotros todos los días y durante toda nuestra existencia terrenal y en el más allá.

De verdad es una ¡Feliz Navidad!

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